Fin
Basta.
Prolongué demasiado esta despedida.
Como no ví razón para cambiarle el título a nuestro hermoso cierre, este lleva por nombre lisa y llanamente "fín". Creo que es una bella palabra, y como se me permite usarla con total impunidad, la uso.
Pero, ¿por qué pongo fín a un maravilloso ciclo de mi vida, en el que aprendí muchas cosas, así de golpe y sin darte explicaciones?
Es bastante simple.
Este blog inició con un propósito muy definido: ser un espacio de crítica e información acerca de la contingencia nacional y de los temas que la TV y el gobierno se encargan de escondernos. Lo cierto es que ese objetivo jamás pudo ser cumplido a cabalidad, ya que, tu comprenderás, mi edad, mi escaso interés por todo (propio de la adolescencia), y mi nulo carácter a la hora de "alzar la voz" (aunque sólo sea haciendo el ridículo parapetado detrás de un PC) me hacía limitarme a un par de puteadas locas.
En vez de todo esto, tu cumpliste un rol que se encontraba entre lineas: ser el soporte para mi brusco despertar a la realidad. Me diste el espacio de reflexión necesario para entender que no podía llegar y hacer cualquier imbecilidad en la vida que de pronto se me había abierto. No, esos deseos fueron escupidos aquí. Sin anestesia.
La gran ventaja de escribir es que tengo la increible oportunidad de releeer letra a letra mis pensamientos. Fué lo que hice cada vez que escribia algo importante. Una y otra vez, siempre que podía. Es maravilloso poder analizar tus propias ideas desde fuera. "Poder jugar a tener completo control sobre ti mismo", pienso. Eso es lo que me atrae.
Como sea, el caso es que si he podido sacar desde entonces variadas conclusiones. Pienso que he crecido mucho desde que ocurrió todo. Lo he visto reflejado en mis escritos de este año, que si bien no llegan al ideal que tenía en mente, se acercan bastante. Hay que considerar que mi ideal no es otra cosa sino una fantasia, y que para llevarla a cabo debería nacer de nuevo con un espíritu diferente.
No, nada de eso. No soy un analista social, no soy un filósofo, no soy ni siquiera un periodista de vocación. Sólo soy un pendejo reclamón. Creo que esa es la frase que busco. Felipe, per se, implica crítica, mas no análisis. Me acepto así, y me esfuerzo en intentar darle a mis ideas mas objetividad, mas relevancia, y mas profundidad. Lo que no está en mi frente es convertirme en algo que no soy.
Lo que quiero decir (y que debí decir desde un comienzo. Me extendí sin motivo) es que la razón de este adios es simbólica. Quiero creer que el personaje que terminaste por desempeñar era el verdadero destino que tuvo tu creación. Por eso te pongo fin, porque ya lo cumpliste.
Ahora, con la base del camino trazada, sólo me queda comenzar desde el principio.
Ah! Me asalta otra duda. ¿Qué pasó con la cantidad de post del blog?
Esto va dirigido al público (aún mantengo la esperanza de que alguien lea mi historia). He de reconocer que eliminé varios posteos del archivo. Nada realmente importante. Lo que eliminé eran videos y fotos que, producto de mi confusión e indesición temática, tuvieron lugar en algunas fechas azarosas. Y los borré porque desvirtuaban lo que fué mi vida a través del blog. Muchos de esos posteos fueron publicados como relleno, y no iba a permitir que ocuparan espacio en mi biografía.
Bueno, ya está todo explicado. Blog, merecías la verdad.
Y en honor a esta, he de decir también que tu cierre gatilla la apertura de otro blog. No diré donde ni cuando, ya que consciente como soy de que mi público no existe, y que dudo que la única persona que leía esto con regularidad lo siga haciendo, creo que no le importará a absolutamente nadie.
Y de todas formas no lo se aún.
FIN
Felipe.



